Presencia digital personal; un activo profesional que se debe construir
Victoria Vera
06 de Abril, 2026

Cuando escuchamos por primera vez el nombre de nuestra contraparte en un nuevo acuerdo o negocio, lo primero que hacemos, incluyéndome, es buscarla en internet. Esa búsqueda inicial nos forma una primera impresión sobre quien probablemente será la persona con la que trabajaremos durante meses. Lo mismo ocurre del lado de los clientes, antes de contactar a una abogada o abogado, suelen investigar quién es y qué información existe sobre ella o él. Hoy en día, la información disponible en internet se ha convertido en una nueva tarjeta de presentación. 


En este contexto, la mayoría de los despachos y empresas reconocen la importancia de tener una presencia digital institucional sólida. Sin embargo, más allá de esos esfuerzos institucionales, también es importante construir nuestra propia presencia digital y no dependamos exclusivamente de la marca del despacho o de la empresa en la que trabajamos. 


Durante mucho tiempo, la reputación profesional de las abogadas y los abogados estuvo ligada al prestigio del despacho o empresa al que pertenecían. En muchos casos, el peso de la firma hablaba por sí solo. Hoy, en un entorno cada vez más competitivo, los clientes buscan saber quién es, específicamente, la persona que llevará su asunto. La identidad profesional individual empieza así a jugar un papel cada vez más relevante. 


De alguna manera, esto también se refleja en la propia estructura de los despachos. Basta con ver que muchas firmas siguen llevando el apellido de quienes las fundaron. El prestigio institucional, en el fondo, ha estado ligado al prestigio personal de quienes lograron construir una trayectoria lo suficientemente sólida como para trascender en el tiempo. Sin embargo, al buscar quién está detrás de esos despachos, hay un patrón claro: son, en su gran mayoría, hombres. No es menor que, incluso hoy, prácticamente ningún despacho top tier en México tenga una mujer como name partner. Esto, en sí, dice mucho sobre quiénes han tenido históricamente mayor visibilidad dentro de la profesión. En ese contexto, construir una identidad propia, y en estos tiempos desde lo digital, deja de ser algo accesorio y se vuelve una forma real de posicionarse más allá del despacho.


Ahora bien, ¿cómo se construye una presencia digital profesional sólida? 


Un primer paso es mantener actualizados nuestros perfiles profesionales en plataformas como LinkedIn. Esto permite comunicar nuestra trayectoria profesional, áreas de práctica, experiencia relevante y logros académicos. Si se cursa un diplomado, una especialización o se participa en un proyecto relevante, es recomendable incorporarlo al perfil. Del mismo modo, cuando el despacho o la empresa en la que se trabaja publica proyectos o reconocimientos en los que uno participó, es conveniente solicitar que se otorgue el crédito correspondiente.


Otra estrategia muy útil es desarrollar un blog o publicar análisis sobre temas relacionados con nuestras áreas de práctica. Esto puede tomar muchas formas: artículos breves, comentarios sobre cambios regulatorios, notas sobre criterios judiciales recientes o incluso observaciones derivadas de la experiencia profesional. LinkedIn se ha convertido en una herramienta útil para este tipo de difusión, ya que permite compartir publicaciones, interactuar con otros profesionales y participar en discusiones jurídicas relevantes. Incluso, algunos abogados han optado por crear boletines o newsletters para compartir análisis y experiencias con su red profesional.


También es importante invertir tiempo en generar contenido de calidad. Publicar ocasionalmente puede ser útil, pero la constancia marca la diferencia. Desarrollar una voz profesional propia, mantener coherencia en los temas que se abordan y aportar valor a la conversación jurídica contribuye a construir credibilidad con el tiempo. Esto representa un reto evidente frente a la carga de trabajo propia de la práctica jurídica, pero precisamente por ello constituye una ventaja competitiva para quien logra hacerlo.


La interacción también juega un papel importante. Comentar publicaciones, participar en discusiones profesionales o aportar puntos de vista en debates jurídicos puede fortalecer la red profesional y mantenernos presentes dentro de nuestra comunidad.


Asimismo, los propios clientes pueden convertirse en aliados importantes dentro de la presencia digital. Las recomendaciones, referencias o testimonios positivos ayudan a fortalecer la reputación profesional. Facilitar espacios para que los clientes satisfechos compartan sus experiencias, siempre respetando las obligaciones de confidencialidad, puede ser una estrategia valiosa para construir credibilidad.


Por supuesto, también existen herramientas profesionales que permiten ampliar el alcance digital, como servicios de promoción en redes profesionales o herramientas de paga que facilitan el posicionamiento de perfiles y contenidos.


Es importante recordar que la presencia digital es una extensión de nuestra identidad profesional. El contenido que compartamos debe mantener estándares de seriedad y responsabilidad acorde con la naturaleza de nuestra profesión. La prudencia, el respeto a la confidencialidad y el rigor técnico deben guiar cualquier interacción profesional en el entorno digital.


Finalmente, construir una presencia digital no ocurre de la noche a la mañana. Es un proceso gradual que requiere consistencia, autenticidad y tiempo. Bien hecha, la presencia digital puede convertirse en un activo profesional valioso a lo largo de nuestra carrera.


*El contenido de este artículo es publicado bajo la responsabilidad de su autora y no necesariamente refleja la posición de Abogadas MX.

Victoria Vera

Victoria Vera es Asociada de SAINZ, con práctica enfocada principalmente en reestructuras corporativas y financiamientos. Asesora a clientes nacionales y extranjeros en asuntos corporativos y financieros, incluyendo fusiones y adquisiciones y financiamiento de proyectos, así como transacciones inmobiliarias y patrimoniales.

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