Nuevas voces, nuevos caminos: los retos de las abogadas al inicio de su trayectoria profesional
Pamela Pérez y Maribel Tovar
09 de Octubre, 2026

El inicio de la carrera laboral implica transformar los conocimientos adquiridos en la universidad en criterio profesional, confianza y resultados. Para muchas abogadas al inicio de su trayectoria profesional, este proceso ocurre además dentro de una profesión que continúa evolucionando en materia de representación femenina, particularmente en los niveles de mayor responsabilidad. La International Bar Association en su estudio sobre México publicado en 2024 destacó que, entre los despachos participantes, las mujeres representaban 39 % de las personas abogadas, pero únicamente 17 % de quienes ocupaban posiciones de mayor jerarquía. El estudio consideró como posiciones de mayor jerarquía aquellas de nivel de socio o equivalente en adelante.


Aunque estas cifras no distinguen por edad o etapa profesional, muestran una diferencia en la representación femenina a medida que aumenta el nivel de responsabilidad. Para quienes apenas comienzan a construir su trayectoria, abrirse camino no consiste solamente en adquirir experiencia: también implica encontrar oportunidades para participar, desarrollar autonomía, construir una voz profesional propia, así como adaptarse a las nuevas tecnologías.


Uno de los primeros retos en la actualidad es el proceso para ingresar a cualquier despacho. A medida que la profesión jurídica continúa evolucionando, los procesos de selección parecen valorar un conjunto cada vez más amplio de competencias, experiencias y aptitudes. Existen convocatorias, entrevistas por etapas, revisión de CV y, en algunos casos, dinámicas grupales. Para quienes buscan ingresar a una firma, este proceso representa una primera oportunidad para demostrar criterio jurídico, conocimientos, potencial y adaptabilidad, incluso en las primeras etapas de su trayectoria profesional.


Una vez que las abogadas superan el proceso de ingreso, se enfrentan a un entorno competitivo en el cual deben demostrar capacidad mientras todavía construyen experiencia. Al inicio de una carrera es natural recibir supervisión y asumir tareas de apoyo; sin embargo, el desarrollo profesional también requiere espacios para poner en práctica lo aprendido. Preparar una estrategia legal, intervenir en una reunión con clientes o coordinar una parte de un proyecto son experiencias que permiten pasar gradualmente de la observación a la toma de decisiones. El desafío está en conseguir esas oportunidades cuando todavía no existe una trayectoria amplia que respalde el trabajo realizado.


A ello se suma un tercer reto: acceder a experiencias que realmente impulsen la carrera. No todos los encargos generan el mismo aprendizaje. Algunas tareas fortalecen capacidades técnicas, mientras que otras permiten interactuar con clientes, participar en negociaciones, asumir responsabilidades y conocer de cerca cómo se toman decisiones relevantes. Sin embargo, en las primeras etapas de la carrera es natural que el desarrollo se concentre principalmente en las capacidades técnicas, por lo que resulta especialmente valioso complementar esta formación con experiencias que permitan fortalecer habilidades de comunicación y desarrollo de negocios. La International Bar Association publicó en 2026 los resultados de una encuesta global que reunió 4,933 respuestas de mujeres de la profesión jurídica provenientes de más de 100 países. Entre las iniciativas que las participantes señalaron necesitar se encuentran mayores oportunidades de desarrollo profesional y capacitación, particularmente en ámbitos como desarrollo de negocios y comunicación.


Es importante señalar que esta encuesta tampoco se concentró exclusivamente en abogadas en el comienzo de sus carreras: 19 % de las participantes tenían menos de cinco años de experiencia, 17 % acumulaban entre seis y diez años y 63 % llevaban más de diez años en la profesión. Por ello, sus resultados sugieren un panorama sobre las experiencias de las mujeres en el sector jurídico que trasciende los años de experiencia.


Otro desafío es hacer visible el trabajo propio. Cumplir con calidad y puntualidad es indispensable, pero una trayectoria profesional también se construye comunicando aportaciones, solicitando retroalimentación y expresando interés en participar en nuevos proyectos. Para una abogada en sus comienzos, hacerse visible no significa buscar protagonismo, sino comunicar de manera oportuna las capacidades que está desarrollando, las responsabilidades que está preparada para asumir, así como solicitar el acompañamiento necesario para lograr los objetivos planteados.


También está el reto de construir una red profesional desde el inicio. Quien comienza su carrera difícilmente cuenta con una amplia red de colegas, clientes o referentes. Crear relaciones profesionales requiere constancia y tiempo. Participar en asociaciones, actividades académicas, comités y encuentros del sector puede ampliar perspectivas y facilitar relaciones basadas en el intercambio de conocimiento, la colaboración y la confianza.


En este camino surge otro desafío: encontrar referentes que permitan visualizar diferentes posibilidades de crecimiento. Abogadas MX señala que su Programa de Mentoría, creado en 2014, surgió ante la escasez de referentes femeninos que pudieran guiar y aconsejar a jóvenes abogadas en momentos clave de su desarrollo profesional. De acuerdo con la organización, el programa ha impactado a más de 1,000 participantes. Contar con una mentora no elimina los obstáculos, pero puede ofrecer nuevas perspectivas, compartir aprendizajes derivados de la experiencia y facilitar decisiones profesionales más informadas.


Un reto adicional consiste en encontrar y ejercer la propia voz profesional. En los primeros años puede resultar difícil intervenir frente a personas con mayor experiencia, plantear una interpretación diferente o proponer una solución. Sin embargo, el criterio jurídico también se desarrolla participando. Formular preguntas bien preparadas, argumentar una posición y reconocer cuándo es necesario investigar más forman parte de la construcción de confianza y autoridad profesional. En ese sentido, encontrar y ejercer la propia voz profesional comienza mucho antes de recibir un nombramiento o dirigir un equipo.


Frente a estos retos, el desarrollo profesional es el resultado de un esfuerzo compartido. Además de la iniciativa individual, las organizaciones pueden contribuir mediante espacios de aprendizaje, acompañamiento, mentoría y oportunidades que permitan a las nuevas generaciones desarrollar sus capacidades y asumir gradualmente mayores responsabilidades. En el estudio mexicano de la International Bar Association, 72 % de quienes contaban con capacitación en liderazgo para mujeres la calificaron como “muy efectiva”, convirtiéndola en la iniciativa mejor valorada. Los programas de acompañamiento y mentoría le siguieron de cerca, con 70 %.


Para las abogadas al comienzo de su trayectoria profesional, abrirse camino significa mucho más que acumular años de experiencia. Implica aprender a asumir responsabilidades, construir relaciones, encontrar referentes, hacer visible el propio trabajo y participar cada vez más en las decisiones. Los retos no desaparecen mediante una sola iniciativa, pero reconocerlos permite comenzar a enfrentarlos. El verdadero desafío no es únicamente ingresar a la profesión jurídica, sino aprovechar las oportunidades de aprendizaje y encontrar dentro de ella los espacios necesarios para crecer, hacerse escuchar y, eventualmente, asumir posiciones de liderazgo.


*El contenido de este artículo es publicado bajo la responsabilidad de sus autoras y no necesariamente reflejan la posición de Abogadas MX.


Referencias:

  • International Bar Association. 50:50 by 2030: A longitudinal study into gender disparity in law – Mexico Results Report. 2024.
  • International Bar Association. Raising the Bar: Women in Law Project – Phase 2 Report. 2026.
  • Abogadas MX. Programa de Mentoría.


Pamela Pérez

Pamela Pérez es asociada en Greenberg Traurig en el área de litigio fiscal y administrativo y amparo en la oficina de la Ciudad de México. Ha participado en asuntos judiciales complejos y de alto impacto en los tribunales estatales y federales, participando activamente de inicio a fin en diversos procedimientos litigiosos históricos, representando a clientes nacionales e internacionales de diferentes industrias, incluyendo las de farmacéutica, infraestructura, fiscal, telecomunicaciones, tecnología, construcción, inmobiliario y energía.

Maribel Tovar

Maribel Tovar es Asociada de Greenberg Traurig. Cuenta con casi 20 años de experiencia en el sector público mexicano. Ha enfocado su carrera en telecomunicaciones, medios y tecnología, infraestructura, así como en asuntos de protección al consumidor, regulatorio, derecho administrativo, litigio y contratación pública. Maribel ha asesorado a una amplia variedad de clientes en los aspectos legales de proyectos altamente complejos y sin precedentes.

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